Goodbye Keppler estrena “Amianto”: post-punk con denominación de origen Bilbao
Del DIY a la new wave con aristas: el trío vizcaíno disecciona el desencanto generacional mientras prepara el asalto con su álbum debut y una fecha en directo.
Nacidos en el corazón de Bilbao a principios de 2022, Goodbye Keppler no es solo una banda; es un ecosistema donde Marcos, David y Noah hacen colisionar el indie rock con el post-punk, el shoegaze y el dream pop. En su ADN se perciben rastros de The Cure o Beach Fossils, pero también esa urgencia contemporánea de bandas como La Plata o La Texana. Lo suyo es un sonido que orbita libre, esquivando etiquetas fáciles para centrarse en la textura.
El pasado 30 de enero, la banda liberó “Amianto”, el segundo single de adelanto —tras la hipnótica “pensarpensarpensarpensar…“— de lo que será su primer larga duración: “No Hay Futuro”. El álbum aterrizará en plataformas digitales y formato CD el próximo 27 de febrero, con una puesta de largo ya confirmada para el 6 de marzo en La Terminal – Dolmen 455 (Bilbao).
“Amianto” es una pieza que condensa la angustia de crecer bajo el peso del individualismo y las ruinas de la herencia industrial. Con una voz sobria que navega sobre una instrumentación pesimista, la canción evoluciona desde una intro atmosférica hacia un estribillo de guitarras distorsionadas, todo envuelto en una pátina new wave que muerde.
Ética colectiva y rodaje
Antes de este golpe de timón, el trío fue construyendo su identidad a través de singles como “Time capsule 93” y el EP “Domingos”. Además, su participación en el disco colaborativo “7 VIDAS” (junto a Chiosu y FET3N) subraya esa ética de comunidad y laboratorio sonoro que los aleja de los circuitos más predecibles.
En el escenario, Goodbye Keppler ya sabe lo que es sudar el repertorio. En el último año y medio han dejado su huella en el VillaSound Bilbao, el concurso de Izar Records y abriendo para la gira europea de World News en la sala Azkena. Son directos de kilometraje breve pero ejecución quirúrgica: capas de guitarras y una tensión melódica que no negocia con la emoción.
Más que música: una plataforma visual
Fieles a la filosofía DIY (Hazlo tú mismo), el proyecto trasciende lo sonoro. La fotografía, el diseño y lo audiovisual forman parte del mismo gesto creativo con el que graban y producen, asegurando que el mensaje llegue sin filtros ni intermediarios.
“No Hay Futuro” se compone de nueve cortes que prometen ampliar su espectro: desde el indie-punk de “Caléndula” o “Onda expansiva”, hasta el coqueteo con el surf-rock y el shoegaze de “Nube Triste :(”. En ese cruce de caminos, Goodbye Keppler ha logrado consolidar un idioma propio. Uno que suena, irremediablemente, a nuestro tiempo.
Este artículo es un contenido de NoEsFm
