Shoegaze, noise-pop y una voz icónica: el regreso del grupo vigués llega como una tormenta cósmica con corazón pop.
Los Marcianos vuelven a escena con “La noche de los cuchillos largos”, y lo hacen con la clase de jugada que no se anuncia: se siente. Tras el eco todavía vivo de “Cápsula de Evasión” (2023), la banda viguesa rompe su silencio discográfico con un single que suena a reencuentro, a ciudad húmeda y eléctrica, a guitarras que brillan como cuchillas bajo una farola.
La gran noticia, además, viene con nombre y apellido: Iván Ferreiro. No es un featuring de escaparate; es una alianza natural. En “La noche de los cuchillos largos” se cruzan dos mundos que comparten ADN alternativo: el shoegaze y el noise-pop de Los Marcianos se funden con la sensibilidad vocal de Ferreiro, esa manera suya de cantar como si estuviera abriendo una carta que preferiría no leer en voz alta.
El resultado es una atmósfera que oscila entre la melancolía y la tormenta cósmica: un muro de guitarras que empuja, que abriga y, a ratos, amenaza con venirse encima. La letra, sencilla y directa, juega a lo esencial: frases que no se esconden detrás de metáforas barrocas y que, precisamente por eso, encuentran fácil refugio en cualquiera que haya querido huir de algo —o de alguien— sin moverse del sitio.
Desde 2023, Los Marcianos han afianzado su lugar como uno de los nombres clave del sonido alternativo en el noroeste peninsular, y este lanzamiento funciona como inicio de etapa: producción más firme, pulso más maduro y la misma habilidad de siempre para construir melodías memorables bajo capas de distorsión luminosa. “La noche de los cuchillos largos” no solo marca un regreso: abre una puerta, sube el volumen y deja claro que Vigo todavía tiene gasolina para arder bonito.
Este artículo es un contenido de NoEsFm
