La Amenaza Constante detonan “El verano”, primer adelanto de “Un desierto de amapolas”

La Amenaza Constante detonan “El verano”, primer adelanto de “Un desierto de amapolas”

Donostia firma un himno de fuga: pop luminoso, guitarras en combustión y esa libertad rara que sólo ocurre cuando el calendario deja de mandar.

Cierra los ojos: La Amenaza Constante suena a asfalto caliente, a noches que se estiran, a planes que aparecen sin pedir permiso. “El Verano”, su nuevo single, es la primera puerta de entrada a “Un desierto de amapolas”, el álbum debut que verá la luz en septiembre de 2026. Y sí, la comparación fácil sería ese cruce imposible donde Family se cruza con The War on Drugs, Los Planetas llaman a New Order y My Bloody Valentine se cuela para subir el voltaje. Pero lo interesante aquí es que no es collage: es pulso propio.

La canción habla de esos días en los que la rutina se queda sin gasolina y la vida, por fin, cambia de carril. Vacaciones como estado mental: más libertad, menos explicaciones, el mundo volviendo a ser enorme. “El Verano” captura justo ese instante en el que todo parece posible, incluso lo que no te atreves a decir en voz alta.

Musicalmente, el tema explota desde el primer segundo: batería y bajo empujan como si alguien hubiese abierto la ventana de golpe, y un riff se clava con esa urgencia que engancha sin pedir perdón. A partir de ahí, el paisaje se ensancha: melodías pop con brillo nocturno, capas de guitarras que hacen de niebla y de pared, y un aire entre noise pop y shoegaze que no se queda en la postal nostálgica, sino que aprieta hacia delante.

La Amenaza Constante nace en Donostia a comienzos de 2023 y la forman Carlos del Valle (voz y guitarra), Iñaki Benito (batería), Martín Diestre (bajo) y Mikel Elorza (guitarra y voces). En 2024 publican “Perder el tiempo” (digital y cassette), entran en el radar de jungle indie rock y se ponen serios con el largo. Durante el verano de 2025 graban “Un desierto de amapolas” en Gaztain Estudios (Zestoa), con producción y mezcla de Eñaut Gaztañaga (Ezpalak, Grises).

Si todo encaja como promete este adelanto, 2026 tendrá uno de esos discos que no sólo se escuchan: se habitan. Donostia vuelve a hablar en voz alta, y esta vez lo hace con una belleza ruidosa que deja marca.

Este artículo es un contenido de NoEsFm

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