“La dicha en movimiento” se reedita en vinilo: el clásico de Los Twist vuelve a girar en 2026

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“La dicha en movimiento” se reedita en vinilo: el clásico de Los Twist vuelve a girar en 2026

El debut explosivo de Los Twist, producido por Charly García, regresa como un artefacto pop que cambió para siempre el pulso cultural de 1983.

Hablar de “La dicha en movimiento” es invocar el instante exacto en que el rock argentino decidió sacudirse el polvo de la dictadura y salir a bailar sin culpa. Ese título, tan irónico como provocador, no solo bautizó el debut de Los Twist en 1983: se convirtió en una postal sonora de la primavera democrática, un estallido de color en una Buenos Aires hambrienta de libertad.

En el marco de la serie “El Rock Argentino es Universal”, Universal Music Argentina reedita en vinilo este clásico inoxidable, grabado en los estudios Panda bajo la producción de Charly García. El álbum, registrado en apenas tres días, es un cóctel explosivo de ironía filosa y humor corrosivo, envuelto en ritmos de pop, rockabilly, ska y twist. Allí laten himnos como “Pensé que se trataba de cieguitos”, “El primero te lo regalan, el segundo te lo venden”, “Jabones flotadores”, “Jugando Hulla Hulla” y “Mocasín”, canciones que todavía hoy suenan como si el tiempo no se hubiera atrevido a tocarlas.

La historia de La dicha en movimiento está íntimamente ligada a la efervescencia cultural del Buenos Aires de comienzos de los ’80. Pipo Cipollati y Daniel Melingo compartían el hervidero creativo del Ring Club, donde también orbitaban Cachorro López, Andrés Calamaro, Miguel Zavaleta y Fabiana Cantilo, entonces parte de Las Bay Biscuits. De ese cruce de teatro, música y desenfado germinarían Los Twist y también Los Abuelos de la Nada.

El punto de ebullición fue el café Einstein de Omar Chabán y Sergio Aisenstein. Allí ensayaban, pintaban paredes y tocaban Los Twist y Sumo, hasta que una noche de 1983 Charly García cayó por el local y quedó impactado por la estética kitsch y la mordacidad del grupo. No lo dudó: los metió en Panda y, junto a Cipollati, Cantilo, Melingo, Gonzalo Palacios, Polo Corbella y Eduardo Cano, dio forma a un disco que vendió 120.000 copias y se transformó en fenómeno generacional.

El título salió de un manual policial sobre toxicomanía que mencionaba apodos de la cocaína: “Raviol, La dicha en movimiento…”. Irónico, provocador y perfectamente pop. Descatalogado durante años, el álbum vuelve ahora en vinilo, listo para girar otra vez en las bandejas y recordarnos que, cuando un país recupera la voz, también recupera el ritmo.

Este artículo es un contenido de NoEsFm

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